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EL UNIVERSO CANINO

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Número 15 - Noviembre 2003
http://www.OrlandoEijo.com - http://www.AnimalesEnEscena.com.ar

Contenido:

Nota editorial
Lo que el adiestramiento me posibilitó en todos los órdenes de la vida. Un agradecimiento especial para nuestros alumnos y suscriptores por una noticia de esta semana.

El Rincón del Adiestrador
Hasta qué edad se puede adiestrar un perro? - Respuestas a viejas preguntas.

Colabora
Hernán Cipriani - Conociendo a los perros de tiro en su propio medio

Mi gran amigo Hernán Cipriani, propietario de Huskys de los Pehuenes, refugio de montaña Pino Hachado colabora con nosotros con una serie de artículos que desde el número 12 publicamos en El Universo Canino. Por supuesto que como sabemos, estamos hablando de perros de trineo, nada que ver con perros de disciplina o destreza, aquí el control es diferente, las relaciones diferentes, las finalidades diferentes, pero es aquí donde vemos realmente la utilidad de una raza generalmente odiada por los adiestradores.

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CARTAS DE LECTORES Y DE ALUMNOS
(en este apartado seleccionamos una de las muchas consultas que nos llegan, pero podrán ir encontrando el resto a medida que las incluyamos en el apartado Consultas de nuestra web)

Cuantos días a la semana se debe entrenar el perro y por
cuanto tiempo. Un amigo mío adiestrador me dijo un tiempo
atrás antes que yo comenzara el curso que él entrenaba el
perro 3 veces a la semana y 20 minutos por clase. Creo que
me dijo que por ocho semanas. En una hoja de internet puede
observar que el entrenamiento básico duraba 2 semanas pero
los clientes dejaban el perro en la escuela por este
periodo. En realidad en cuanto tiempo mas o menos se puede
adiestrar al perro o esto depende del negocio ya que 3
veces a la semana por 8 semanas representa mas dinero que
todos los días por dos semanas aunque pude ver también que
al perro quedarse alojado en la escuela sale mucho mas
caro por cuestión de estadía y alimentación.

Respuesta:

Bueno, vamos a aclarar primero algo.

Lo ideal es adiestrar los perros varias veces al día por periodos cortos. Estos periodos pueden variar en función del tipo de adiestramiento, pero en general, para adiestramiento básico serán unos 20 minutos, mientras que un perro de adiestramiento avanzado, debidamente estimulado de cachorro, y con todo un trabajo intenso encima, puede trabajar algunas horas sin saturarse.

Pero bien, si admitimos que un perro de adiestramiento básico debería trabajar 3 o 4 veces diarias por periodos de 10 a 20 minutos cada una, también debemos admitir que concurrir a adiestrar un perro a domicilio varias veces al día podría costar más dinero al cliente que mantener a toda su familia.

El perro internado puede aprender sin problemas estando internado en dos semanas, en realidad un perro con pocos vicios puede aprender lo básico en mucho menos que eso, pero recordemos que tenemos que trabajar con el cliente, de lo contrario de nada servirá nuestro esfuerzo y el de él.

Cuando hacemos el adiestramiento a domicilio, debemos repartirlo para acotar los costos al cliente. El promedio es como dices 3 veces por semana durante 8 semanas, y les daremos a los clientes un lapso de entre 15 y 25 minutos, porque? porque no siempre los perros están con la misma capacidad, y algunos día notaremos que se ha saturado antes o tras veces que está con tanto ánimo y capacidad que vale la pena aprovechar el día y seguir un poco más. Yo siempre les he dicho a mis clientes que me den un lapso de media hora, por las dudas, es decir que si ellos acostumbran salir de su casa a las 8:30, yo iré a trabajar el perro antes de las 8, cosa que a las 8:30 ya estén listos o lo más probable, que se antes .

De todos modos podemos encontrarnos con perros que terminan su adiestramiento en menos tiempo que eso, muchos perros incluso puede aprender todo el programa básico en menos de 4 semanas, y he tenido algunos  casos que lo han hecho en 2 semanas, la parte de disciplina, sin el ataque.

Mi recomendación es nunca estirar un trabajo. Es siempre mejor  dejarle una buena tarjeta, un imán para su refrigerador, y una buena idea de nosotros al cliente. Ese cliente se convertirá en un publicista nuestro ya que tendrá deseos de que otros lo imiten, eso alimenta su ego, ya que fue él quien descubrió al adiestrador que recomienda y al quienes todos quieren contratar. A mi me ha dado excelentes resultados esa política, y el terminar un trabajo antes de tiempo me reportó tomar 2, 3 o 4 en su lugar a los pocos días.

Espero haber aclarado tu duda, cualquier cosa me consultas al respecto.

Un abrazo

Orlando Eijo


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Nota editorial

Un agradecimiento a nuestros alumnos y suscriptores.

Noticias de alumnos

Esta semana me llegó un email en especial que me llenó de alegría. Muchas noticias de alumnos suelen traer esa sensación de trabajo bien realizado. Sin entrar en nombres, ya que una de las premisas de nuestros cursos en la reserva y privacidad, puedo decir que me han resultado importantes las comunicaciones de varios de nuestros cursantes, las que dan cuenta del incremento de sus carteras de clientes.

Es una gran alegría saber que un adiestrador español que está comenzando su carrera con tan solo diecisiete años de edad ha ganado ya en octubre el equivalente a un salario promedio de un oficinista. También es importante para mí el hecho de uno de nuestros alumnos que se inició en su curso de educación del cachorro hace escasas semanas, con la idea de ir paulatinamente abandonando su actividad de oficina para dedicar su vida a un trabajo independiente al aire libre, cuenta ya con tres cachorros a su cargo que le permiten, fuera de su horario laboral cotidiano, no sólo ganar experiencia sino percibir un ingreso extra y a la vez que comprobar con entusiasmo que su proyecto es perfectamente realizable en un plazo para nada largo.

Esto da la sensación de un trabajo bien realizado, pero nada puede compararse con la carta recibida en esta semana, que fuera enviada por uno de nuestros alumnos de nacionalidad peruana. Esté luchador padre de familia de veintinueve años de edad es un orgullo para nosotros y todo se lo debemos al conjunto de nuestros alumnos y suscriptores.

Escasas semanas atrás, esta persona me escribió planteándome su situación de desocupado al borde de la desesperación. Me solicitaba si fuera posible la financiación de alguna forma de uno de nuestros cursos ya que le urgía encontrar una salida laboral que le permitiera mantener a su familia. Le planteé que no es fácil financiar cursos a distancia ya que una vez realizados los mismos en muy probable que se transformen en incobrables. Rara vez un centro de formación distancia otorga créditos para sus cursos. No obstante dada la sinceridad de su mensaje decidí confiar en su buena fe y otorgamos una beca la cual pagaría con el producto de lo que ganara en su nuevo oficio de educador canino. Fue así que comenzó el Curso de Educación del Cachorro hará cosa de 20 días.

La carta de esta semana da cuenta de su agradecimiento, relatándonos que ya contaba con una pequeña cartera de clientes que le permitían mantener a su familia y que estaba a punto de remitirnos el pago del curso en cuotas. De más está decir la emoción que me dio leer sus líneas.

Entre otros estos son párrafos de su email:
"Querido amigo orlando perdona no responderte pronto, te cuento que he tomado a mi cargo 3 cachorros de diferentes razas y me va muy bien y estoy poniendo en practica lo estudiado no puedo quejarme.... te cuento que también he tenido ofertas para adiestrar perros de 8 a 1 año, y , año y 1/2  pero no me arriesgo a tenerlos a mi cargo hasta haber estudiado el curso básico de adiestramiento.... te agradezco mucho todas las facilidades para mi persona de todo corazón si no fuese por este importante curso no se que hubiera pasado en mi hogar tengo siquiera para mi mesa y mi hogar gracias se despide un amigo muchos saludos por casa. Hasta pronto y cuídense mucho y que sigan los éxitos en la empresa"

Literalmente esta carta me ha emocionado hasta las lágrimas. Pero su agradecimiento no me pertenece, debe ser indudablemente dirigido a todos los que hacen posible que este emprendimiento crezca como ha crecido. Esta actividad nuestra tiene una serie de costos, además de los lógicos salarios que le permiten vivir a quienes colaboran con nosotros. Y son ustedes, alumnos y suscriptores, quienes han hecho posible que un emprendedor americano halla contado con esta posibilidad. Ustedes quienes adquieren nuestros cursos, y ustedes que reciben esta revista y nos recomiendan a sus contactos, son quienes sostienen estas posibilidades, son quienes permiten la formación de nuevos adiestradores que se incorporan a esta apasionante actividad, en España, Estados Unidos, Panamá, Colombia, Chile, Perú, Bolivia, Argentina, Venezuela, México, Costa Rica, y todo el mundo de habla hispana donde llegamos. Ciudadanos del mundo sin distinciones de nacionalidades, que hacen posible que otro ciudadano del mundo, a quien seguramente nunca se cruzarán personalmente, se incorpore al mundo productivo, genere servicios para la sociedad y para sí mismo. Son ustedes quienes hacen posible que existan las oportunidades para todos aquellos quienes tengan espíritu de superación. 

A todos ustedes debo agradecerles por esta nueva satisfacción que ha recibido del adiestramiento canino, actividad a la que me he dedicado desde los diecisiete años de edad.

Bendita sea el mundo sin fronteras y benditos sean los perros.

Orlando


¿Porqué un Curso a Distancia?
Preguntas Frecuentes

El Rincón del Adiestrador
Hasta qué edad se puede adiestrar un perro?

Este ha sido un tema controvertido desde siempre. Existen un viejo dicho según el cual "Perro Viejo No Aprende Truco Nuevo".

Este viejo dicho está muy lejos de ajustarse a la realidad, nuestros perros son y serán cachorros hasta el último minuto de su vida.

Existe un fenómeno natural llamado neotenia. Se llama neotenia a los casos en que se alcanza la madurez sexual conservando características infantiles. Nuestros perros crecen y se desarrollan, se reproducen y envejecen mientras continúan siendo lobos aniñados.

Si, debemos reconocer que se produce una disminución de sus capacidades nerviosas, y esto hace que sus reacciones y su capacidad de almacenar nueva información se vea reducida. Pero no es la anulación de sus capacidades sino la disminución de las mismas.

Perros y humanos compartimos la característica de conservar durante toda nuestra vida aspectos infantiles.

Para la especie humana esto jugó un papel importante en su éxito biológico. El Homo Sapiens debió incrementar su capacidad de aprender de los antepasados para poder adaptarse a los entornos cambiantes. Mientras el ser humano habitaba en los bosques como lo hacen actualmente otros primates, no se necesitó desarrollar la cantidad de habilidades que le fueron requeridas cuando se convirtió en un cazador cooperativo. Las glaciaciones con su consecuente disminución de bosques, obligaron al humano a adaptarse a medio ambientes para los que no estaba biológicamente evolucionado. Seguramente muchos seres humanos desaparecieron de la faz de la tierra al fracasar en esa dificultosa adaptación. Sin embargo algunos tuvieron la suerte de prolongar su infancia, con lo cual generación tras generación lograban aprender de sus padres las habilidades que le salvaría la vida. De esta manera transmitieron esta característica a su descendencia y ahora el ser humano tiene la infancia más prolongada de toda la naturaleza. Desde que nace hasta que mueve su vida es un continuo aprendizaje. Debe aprender desde a atarse los cordeles de sus zapatos hasta operar naves espaciales. Y generación tras generación nuestra especie ve incrementada su capacidad de aprendizaje y la exigencia de que esto ocurra, ya que el humano provoca cambios en su entorno que hacen que constantemente deba adaptarse al nuevo medio ambiente social y geográfico. Jim Taylor, el consultor de empresas estadounidense, afirma en su libro Predicciones Para el Nuevo Milenio que hasta ahora un ejecutivo debía aprender una habilidad nueva por año para poder mantenerse el supuesto, mientras que hoy se requiere la adquisición de una nueva habilidad diaria.  Y predice que en el futuro podría ser necesaria la capacidad de aprender una nueva habilidad por hora.

Aclaremos que cuando hablamos de infancia prolongada lo hacemos en relación con su propia vida, es decir, que parte de su vida transcurre como infancia.

El lobo tiene una infancia regular, lo suficiente como para aprender las estrategias de supervivencia. Su infancia natural es mayor que la de los felinos pero muy inferior  a la humana. Nosotros hemos hecho que nuestros perros domésticos posean características similares a las nuestras, es decir, en este caso que estamos tratando, una infancia prolongada para extender sus capacidades de aprender durante gran parte de su vida.

Quienes trabajamos con perros de cine y televisión sabemos que los perros estrella, aquellos que han sido preparados para una carrera en las pantallas desde su más tierna infancia, continúan aprendiendo hasta el último día de su vida trucos nuevos, contrariamente a lo que afirma aquel viejo dicho.

Sin embargo notamos una progresiva disminución de sus capacidades. Esto se debe no al cierre de su curiosidad y deseo de aprender, sino al desgaste natural por envejecimiento de su sistema nervioso. Un perro de cuatro años envía información de los ojos al cerebro a una velocidad de 360 km por hora, ese mismo perro a los doce años enviará la misma información a unos 80 km por hora. Sus cerebros pesará a esta edad 25% menos de lo que pesaba a los cuatro años, esto se debe a que año a año ha ido perdiendo peso y volumen a razón de hasta un 5% anual. Pérdida de interconexiones, achicamiento del tamaño de las neuronas por envejecimiento, y sumado a todo esto el envejecimiento del sistema cardiocirculatorio que hace que su cerebro reciba un menor flujo sanguíneo.

Con un sistema nervioso que se va deteriorando y su consecuente deterioro de la vista y el oído, indudablemente la capacidad de aprender trucos nuevos disminuye, pero no se anula.

El primer electroencefalograma cuyos resultados indican una madurez en sus respuestas eléctricas en un cachorro lo encontramos a las siete semanas de edad. Esto quiere decir que el cachorro de siete semanas está en condiciones de aprender de su entorno. Hasta esa edad y los electroencefalogramas arrojaban resultados de inmadurez neurológica, por lo que el cachorros se limitaban a aprender lo básico y necesario confiando el resto en sus programas instintivos pregrabados.

Cuando comenzamos la educación de un cachorro a temprana edad nos estamos asegurando que recordará todo lo aprendido con mayor fuerza en su vejez. Esto se debe a una serie de mecanismos que conocemos muy bien en los seres humanos, sabemos que a medida que las personas envejecen van aflorando recuerdos de su infancia que parecían olvidados.

¿Cuál es entonces la edad para adiestrar un perro? Lo ideal es comenzar con una educación temprana a partir de la séptima semana debido. Pasado ese tiempo es posible adiestrar al perro en cualquier momento, sólo debemos tener en cuenta que si lo haremos de manera profesional debemos aclarar a nuestro cliente de su perro de ocho años será más lento para aprender que un cachorro, por lo que el período de adiestramiento se extenderá con el consiguiente aumento de los costos. Y esto lo hacemos fundamentalmente para evitar falsas expectativas de presupuestos en el cliente, pero de ninguna manera para desalentar sus buenas intenciones.

Las razas más longevas, en general las detalla pequeña, tienen un retraso en el envejecimiento neurológico. Por lo tanto un pequeño Caniche podrá aprender con mayor eficiencia a los seis años que un Dogo Alemán de la misma edad.

Más allá de los perjuicios del desgaste provocado por el paso del tiempo, perros y humanos somos animales eternamente infantiles, curiosos, y preparados para aprender constantemente trucos nuevos, aún cuando somos perro viejo.

Orlando Eijo

 


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Conociendo a los perros de tiro en su propio medio

Mi gran amigo Hernán Cipriani, propietario de Huskys de los Pehuenes, refugio de montaña Pino Hachado colabora con nosotros con una serie de artículos que desde el número 12 publicamos en El Universo Canino. Por supuesto que como sabemos, estamos hablando de perros de trineo, nada que ver con perros de disciplina o destreza, aquí el control es diferente, las relaciones diferentes, las finalidades diferentes, pero es aquí donde vemos realmente la utilidad de una raza generalmente odiada por los adiestradores.

Trekking y trineos en Paso del Arco...por Hernán Cipriani

 

Nuestros perros nos han llevado hacia un paso fronterizo ya en desuso. En la provincia argentina del Neuquén, sobre la cordillera de los Andes y cerca de Villa Pehuenia (Aluminé), se encuentra esta pampa que limita con Chile. Para llegar al puesto de Gendarmería que hace de límite con Chile hay que recorrer unos 16 kilómetros desde la Ruta Provincial 13. A esta altura del año el puesto se encuentra en la más absoluta soledad.

 El trabajo que debíamos realizar con nuestros bien dispuestos perros era el de acompañar y apoyar a un grupo de ocho aventureros guiados por Daniel Villarruel, un experimentado montañista argentino, quien tuvo la innovadora idea de recurrir a los trineos con perros para llevar todo lo necesario para el campamento base más algunas exquisiteces culinarias que sólo así podría cargar. De este modo, cuando el grupo arribara al campamento encontraría todo armado y listo, para sentarse alrededor del fogón a disfrutar alguna carne asada y con un tinto ya templadito al calor de las brasas.

 Allí, además de buena cantidad de agua y algunas comodidades, como fogones y establo, tendríamos un lugar seguro donde refugiarnos en caso que el mal tiempo nos visitara. Pero, el clima hasta ahí acompañaba con sol, cielo despejado y sin viento en superficie.

 Al margen del transporte, iríamos abriendo la senda sobre la nieve blanda para que el trabajo de caminata sea más fácil. Los caminantes se trasladarían muñidos de modernas raquetas o snow shoes, como se las conoce en la actualidad. Estas raquetas facilitan y alivianan mucho el desplazamiento en la nieve profunda.

 La otra función que deberíamos cumplir era la de cuidar la seguridad de todo el grupo, manteniendo un fluido contacto por Radio y realizando recorridas con nuestros perros para asegurarnos que nadie extravíe el camino. Esta función, tal cual lo teníamos previsto, fue la más útil, ya que el grupo se sintió apoyado en todo momento, pero sin la molesta presencia de algún medio motorizado que desentone con ese maravilloso y agreste paisaje: A la vez, los trineos le daban a la travesía esa cuota de romanticismo siempre necesaria.

 Los trineos

 Los trineos serían llevados por 14 perros, y conducidos por Pablo Germann y quien suscribe. Pablo es un experimentado Musher que empezó con el Sled Dog en Ushuaia, hace ya unos 10 años y hoy vive en San Martín de los Andes y realiza travesías con turistas en el cerro Chapelco. Él llevaría un team de seis perros Alaskan Huskys con un trineo de travesía del tipo canadiense, mientras que mi team sería de ocho Alaskan y dos trineos a la vez, uno de travesía de unos tres metros de largo con mucha capacidad de carga y el otro del tipo tobogán, de fibra de vidrio y aluminio, con más carga.

 El camino de aproximación lo transitamos con la fiel Toyota de Pablo, que en baja y con la doble tracción conectada nos permitió llegar hasta donde había nieve suficiente para que los trineos puedan desplazarse.

 Una vez en el punto de nieve realizamos la ultima verificación de los equipos, distribuimos la carga en los trineos y comenzamos a bajar los perros del trailer. Mientras tanto, estos aullaban desesperadamente, indicando sus ganas de comenzar lo que mejor saben hacer: ¡Correr!

 Mientras los montañistas comenzaban su caminata por los últimos tramos visibles de la ruta, terminamos de colocar los arneses a los perros y de engancharlos a la línea que los une al trineo para, finalmente, despedir a Gonzalo Vitale, nuestro Location Manager, quien desde su camping y refugio Lagrimitas nos brinda un constante apoyo en todas nuestras incursiones en Villa Pehuenia y aledaños. No teníamos prisa, a pesar de que ya eran casi las 18:00. Sabíamos que en pocos minutos alcanzaríamos a los caminantes y llegaríamos con tiempo suficiente para armar el campamento.

 Confiamos en el instinto de nuestros perros. Ellos saben "leer" muy bien el suelo cubierto de nieve. A cargo de la tarea de abrir camino estuvo Pablo que, con "Mañana" -una perra guía que vino desde Francia y que posee un sentido de orientación y una capacidad de conducción únicos- iba copiando, como si tuviera un mapa, el trazado de la ahora invisible Ruta 12. Yo lo seguía a cierta distancia.

 La geografía a esta altura está poblada por unos increíbles bosques de Pehuenes, -Araucaria araucana- variedad única en el mundo. El Pehuén, tal su nombre Mapuche, crece en suelos volcánicos como el que transitamos. Estos densos bosques están separados por grandes planicies del níveo elemento. Es ahí donde más se complicó establecer un rumbo ya que una vez cruzadas estas planicies, hubo que encontrar exactamente el paso dentro de otro bosque de Araucarias, más adelante.

 Antes que la tarde cayera por completo terminamos de recorrer los 15 kilómetros que nos separaban de nuestro objetivo. Este trayecto nos demandó un poco más de una hora. La ultima planicie costó atravesarla. La nieve, muy blanda y profunda, hacía que los trineos cargados con cerca de 200 kilos, se hundieran con facilidad.

 Finalmente vimos al final de la planicie por la que transitábamos el destacamento El Arco, puesto fronterizo de la gendarmería nacional. En un bosque lindero al puesto y a la vera de un arroyo, desatamos nuestros perros y los colocamos sobre un sector de suelo seco, debajo de unas añosas Araucarias. Esto fue agradecido por los perros, que lo expresaban estirándose y revolcándose entre la hojarasca formada por las cáscaras de los piñones y el poco pasto que ya empezaba a aparecer en los manchones de tierra que iba descubriendo la nieve.

 El grupo

 Mediante el contacto radial habíamos seguido hasta ahí el avance del grupo de raquetistas pero ahora, al llegar al puesto de gendarmería, habíamos perdido todo contacto con ellos. Cabía la posibilidad de que alguna de las radios se encontrara con poca batería, producto del intenso frío o que se encontraran aún a mucha distancia del campamento.

 El día se había presentado muy despejado y con buena visibilidad. Por el momento no había que preocuparse. Pero la noche ya lo cubría todo y estábamos con luna nueva, de manera que la visibilidad nocturna dependía sólo de sus linternas frontales. No tenían un rumbo preestablecido, así que dependían de seguir la pisada echa por los trineos para arribar al campamento del Arco.

 A modo preventivo, mientras Pablo se encargaba del fuego y de acondicionar el lugar y la carga, yo armé nuevamente un trineo grande y me preparé para salir en búsqueda del grupo en caso de no tener noticias rápidas por radio.

 Empezó a caer una brutal helada. El suelo comenzó a endurecerse en forma abrupta, lo que hizo que se formen las llamadas placas de hielo, nieve congelada en superficie pero que en su base no lo está. El efecto que esto causa es que al transitarla con un peso significativo, se partan las placas, descendiendo unos centímetros todo el trineo. Lo mismo ocurre debajo de las patas de los perros más pesados o de nuestros pies.

 A las 21:00 y con todas estas condiciones en contra, lo que hacía presumir que no me desplazaría en forma sencilla y rápida, decidí salir en busca del grupo.

 La búsqueda

 Salí por la pisada que habíamos dejado, pero en dirección contraria. Si no perdieron el rumbo, debía encontrarlos en esa picada abierta. El suelo estaba muy duro en superficie. Se escuchaba claramente el sonido del hielo desprendido por las pisadas de los perros y el crujir de los patines del trineo. Pero esto era sólo en superficie y, tal cual lo habíamos supuesto, por debajo la nieve aún no había escarchado. Así, se desprendían grandes placas del tamaño de todo el equipo de perros. Algunos de ellos se tiraban al suelo cuando sentían la caída de la placa. Las perras guías buscaban por instinto un suelo más firme donde pisar. Pero no debía apartarme del camino que habíamos realizado en la nuestro viaje de ida. La solución fue ir avanzando en forma de "S".

 A poco más de tres kilómetros y en plena oscuridad, escuché voces a la salida de un tupido bosque de araucarias. Cuando comencé a bajar, vi la linterna frontal del que iba adelante. Eran tres integrantes del grupo, los más entrenados. Les dije que estaban muy cerca y les convidé agua y comida para que recuperen el aliento. Del resto -otros cinco integrantes- no sabían mucho, salvo que venían bastante más atrás.

 Al rato los escuchaba por radio, pero no los veía cerca, así que entré a un bosque de araucarias que tenía delante de mí. Tal vez estuvieran adentro y por eso no los veía. Crucé el bosque sin encontrarlos y salí a una planicie nevada muy amplia.

 Modulé por radio con ellos y pregunté si llevaban alguna luz. Entonces, uno de ellos prendió la luz estroboscópica que llevaba en su bastón y ahí los vi, sobre un filo mucho más alto. Les mostré mi luz indicándoles que bajaran directo hacia ella. Mientras, acomodaba mi tiro de perros en dirección al campamento.

Eran cerca de las 23:00 y el frío se hacía sentir. Hacía algunas horas que caminaban en esas condiciones por lo que algunos se encontraban algo cansados. Decidimos llevar en el trineo al más sentido de ellos a quien, además, le dolía una pierna. Lo colocamos dentro de una bolsa de dormir de Duvet para que no se enfríe y comencé el regreso al campamento.

El campamento

Una hora después, y tras algunos vuelcos del trineo producto de las placas que ahora se quebraban más por el peso extra del trineo, arribamos todos juntos al campamento, felices de encontrar el calor del fuego y el olor del asado!

La cena se prolongó hasta entrada la madrugada, ya que comenzó a medianoche. Fue el momento de comentar las experiencias vividas durante la travesía. Más tarde, el sueño reparador nos invadió a todos: hombres y animales.

Pero al amanecer nuevamente comenzaba nuestro trabajo: reavivar el fuego, traer y calentar agua, preparar la comida con caldo para hidratar a los perros y limpiarlos. Ellos agradecieron ese sol de la mañana que calentaba el suelo helado de la pasada noche.

 Ya a media mañana empezaron a emerger de sus respectivas carpas los integrantes del grupo de trekking, ya con nuevas energías y dispuestos a calzarse nuevamente las raquetas para recorrer la zona del Paso. Después del mediodía los trekkers fueron partiendo. La idea era llegar temprano al refugio de Gonzalo Vitale y tener tiempo de un baño caliente. Los Mushers nos quedamos para dejar en condiciones el campamento y cargar los trineos, que gracias a lo consumido en la cena y el almuerzo bajarían bastante más livianos.

 El suelo estaba nuevamente blando, pero eso no impidió que la bajada sea rápida, con lo que llegamos a la ruta antes que el grupo. Para su llegada estaba todo el equipo, con perros y trineos incluidos cargados en el trailer y la camioneta. Sólo restaba, ya en el refugio, servirles a los perros su merecida cena.

 A la mañana siguiente quedó tiempo para visitar el Volcán Batea Mahuida y la comunidad Mapuche Puél donde, con gran esfuerzo, se armó un parque de nieve con un medio de elevación para la práctica del esquí alpino en el volcán. También hubo una visita a la tienda de artesanías, muy bien atendida y provista por Ana y Gonzalo dentro del Camping Lagrimitas, un sitio que no se puede dejar de conocer en Villa Pehuenia.


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