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Electrónica EL UNIVERSO CANINO Importante: ahora ingresando en nuestra escuela www.EscuelaDeAdiestradores.com puedes registrarte gratis y usar nuestro buscador interno de artículos por palabras clave. Acelerarás tus búsquedas y tendrás una mejor experiencia en tu visita Número 24 - Abril 2004 Contenido: Nota
editorial El Rincón
del Adiestrador Colabora
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Criar? |
Nota
editorial
por Orlando Eijo
¿Qué
hace que una perra boxer cariñosa y amante de los niños de pronto ataque
al niño de 6 años con quien se crió sin causas aparentes?.
Los
propietarios ensayaron varias explicaciones, una reciente mudanza de casa,
un error según el cual se le aplicó dos veces una vacuna en el mismo
mes, e incluso (a instancias de comentarios de terceros) la posibilidad de
que estuviera enloqueciendo y hubiera que sacrificarla. Te sorprenderás
al saber el verdadero motivo, y lo injustos que podemos ser cuando se
desconocen las motivaciones caninas. Tanto con el perro como con el niño,
quien debe padecer la duda de si su mejor amigo será desterrado de la
casa o incluso sacrificado.
escucha esta editorial con estos comandos azules
El e-mail que dio origen a esta nota:
Hola Orlando te escribo desde argentina.
Estoy suscripta a tu revista y me encanta.
Mi consulta es sobre mi perra. Es una boxer de 2 años y medio, muy compañero
de mi hijo que tiene 6 años. El siempre le hizo cuanta diablura quizo, y
la perra siempre fue un amor, yo tenia una confianza ciega en ella, de
verdad es una perra muy buena, y le fascinan los niños. Hace poco
mientras ella comia un hueso, Nicols (mi hijo) se le acerco, el dice que
le gruñia pero el no se daba cuenta que estaba enojada, hasta que le dio
un mordisco en la cara, no le hizo nada, solo 2 marquitas pequeñas, no
fue nada grave, yo le grite y le pegue y le mostre lo que habia hecho.
Ella no sabia como disculparse, le lamia toda la cara, y se puso muy
triste luego.
Nicolas la pudo perdonar a las pocas horas luego yo al otro dia, pero para
mi ya nada sera igual. Aunque no se volvio a repetir, es que yo confiaba
en ella 100%.
Alguien me dijo que ante el primer signo de locura en los criaderos los
matan. Yo no quiero hacerlo, realmente la amamos. No se si tendra algo que
ver que hace un mes y medio que estamos viviendo en otra ciudad, a 600 km
de la de origen y tuvimos muchos cambios en el ultimo tiempo. Tambien
ocurrio que con mi marido nos equivocamos y le pusimos 2 veces la vacuna
antirrabica en un mismo mes. Te planteo esas 2 situaciones ya que es la
primera vez que ella hace algo malo.
Desde ya muchas gracias por tu respuesta.
Respuesta:
Me he apresurado a responderte porque veo que estas muy angustiada con todo esto, y no quise dejar esta consulta esperando su turno.
No sé quien te haya dicho que ante el primer signo de locura en los criaderos los matan, pero sin dudas lo primero que debes hacer es no prestar atención a los dichos populares. Ningún criadero mata a un perro porque haga una pavada como la que hizo tu perra. Una cosa es un perro con epilepsias agresivas (casos raros y que jamás vi en un boxer, y mucho menos hembras), y otra es una amenaza, como la que hizo ella, que es un comportamiento perfectamente normal, solo que no tuvo su control en su momento pero con lo que me has comentado se deduce que estás a tiempo de hacerlo.
Tu perra no pretendió morderlo, sino amenazarlo, ninguna perra adulta deja que sus cachorros les quiten los huesos, esto se debe a que un hueso puede ser mortal para un cachorro, puede perforarse el estómago o ahogarse, por lo tanto los huesos están reservados para los adultos, los cachorros deben mamar o comer la comida regurgitada que les da la madre, y poco a poco les va permitiendo, a medida que crecen, ir ensayando el uso de sus manos y fauces para desgarrar, romper, quitar la carne, esa es la etapa en que el cachorro se hace rompedor de cosas, cuando ensaya el uso de sus utensillos de mesa.
Tu hijo es para tu perra un cachorro, y lo que ella hizo es alejarlo del peligroso hueso, que solo deben comer los adultos, como si tu lo vieras con un vaso de vino tinto, ¿lo sacarías corriendo verdad?. Sucede que la piel del perro es mucho más fuerte y gruesa que la humana, y si tu hijo hubiera sido un cachorro canino no lo habría lastimado en absoluto, solo habría sido un reto para él. Pero la piel de un cachorro humano es tan delicada que el simple regaño de la perra lo lastimó un poquito.
No te angusties, ella solo quiso protegerlo, y bastante ha sufrido ya su culpa como para que encima te queden rencores. Ella es una perra, no piensa como un humano, para ella su mundo es el mundo de los perros, tu hijo es un cachorro, y el hueso es un peligro para los cachorros, solo quiso enseñarle que "eso no se toca".
No quiero decir que le permitas que gruña cuando se le de la gana, pero tampoco quedes con rencores porque lo que ella ha hecho es perfectamente comprensible y normal.
Si lees mis respuestas a consultas similares, verás que no en todos los casos de mordeduras digo esto, no quiero que pienses que defiendo a los perros porque sí. Al contrario, soy bastante frío y duro cuando hay que serlo, y en consultas que obedecían a mordidas por causas diferentes, he recomendado castraciones de machos y hasta incluso el sacrificio del animal, pero no es tu caso, tu perra no ha tenido una mala conducta sino una conducta normal canina. Ella vé a tu hijo como a un cachorro y actúa como si lo fuera protegiéndolo de lo que puede dañarlo.
Te recomiendo que te inscribas en el curso de consejos para la educación del cachorro y que pongas en práctica lo que allí comento en cuanto a
jerarquizaciones. Para suscribirte revisa la siguiente nota en esta
revista.
No vaciles en consultarme cualquier duda.
Un saludo
Comentario
para El Universo Canino
Decidí incluir esta consulta y analizarla, por que es un caso testigo de lo que siempre venimos hablando respecto de juzgar las acciones de los perros bajo la óptica de los seres humanos.
Cierto es que si realmente la juzgáramos desde nuestra óptica, pero interpretando la reacción canina en una especie de traducción a las reacciones humanas, no nos encontraríamos con estos malos entendidos.
Quiero decir que entendemos pertinente que una madre humana regañe fuertemente a su hijo cuando se le ocurre ingerir un vaso de vino, pero no comprendemos la reacción de una perra que actúa de la misma manera con el niño.
En este caso que estamos analizando me interesa destacar y que no es lo mismo un ataque canino por competencia de jerarquías a una reacción canina por intento de educación de un cachorro por parte de la perra.
Analizando todo lo expresado por la dueña de esta boxer, no me cabe ninguna duda de que se trata de un animal muy equilibrado, que ha adoptado al niño de seis años como su propio cachorro y que por lo tanto se comporta como una madre canina.
He llegado a esta conclusión por todo el contexto en que se dio en este caso. Como bien aclaro en mi respuesta a esta persona, suelo ser bastante duro y frío cuando hablamos de perros competitivos o agresivos, pero no es el caso de esta perra. Si analizamos el comportamiento antes del accidente y el comportamiento posterior al mismo, no nos cabe ninguna duda de que se trata de un animal con un gran equilibrio y muy confiable.
No hay nada peor que los mitos y dichos populares. Muchos de los cuales son tan absurdos que dan vergüenza ajena oírlos. Que a los dóbermann les crece el cerebro más que el craneo y se vuelven locos a determinada edad, que algunas razas en la vejez pierden el olfato y por lo tanto desconocen al dueño. Todas cosas absurdas, todos los perros, los caballos, los gatos y los seres humanos, como cualquier ser vivo, con la vejez pierde el olfato, pierde parte de la vista, pierde el oído, pero no por eso vamos a considerar que un anciano la va a emprender a los tiros con todos los familiares porque no puede verlos claramente a causa de sus cataratas oculares. De la misma manera el perro que pierde el olfato a causa de su vejez no tiene porqué desconocer al dueño, de hecho jamás ha necesitado el olfato para conocerlo, ya que puede reconocerlo a gran distancia por el sonido de sus pasos, por su silueta, por su forma de caminar, por su voz. Y cuando el perro olfatea al amo que acaba de llegar a casa lo hace con la intención de investigar en qué lugar estuvo, si está de buen o mal humor etc. pero no para darse cuenta de que persona se trata, ya que lo ha reconocido mucho antes de que ingresara al hogar, con el simple sonido de sus pasos o su automóvil a gran distancia
Esta perra se comportó de la manera que se comportaría una madre canina.
Por supuesto que esto no significa que debamos llegar a esta situación o que debamos admitir que vuelva a ocurrir, pero tampoco debemos caer en el error de pensar que está perdiendo la cordura y que se está transformando en un animal peligroso.
Cierto es que una de esas dentelladas acertada en un ojo podría haber causado un grave daño. Pero no debemos olvidar que la perra sólo quiso hacer un bien, sólo estaba protegiendo a su cachorro de un hueso que, a su instintivo entender, es peligroso para las crías.
Como digo en uno de mis cursos gratuitos on line, ambas especies, la canina y la humana, tienden a ver al otro como de su propia especie, por lo tanto para la perra el niño es un cachorro canino y su piel es tan gruesa como la de un perrito. Por tanto esa amenaza, que sólo tuvo la intención de ser un regaño para educarlo, no es peligrosa según el primitivo entender de esta perra maternal.
Si la perra fuera un ser humano, lo habría regañado con palabras, pero tratándose en de un canino sus regaños son a través del gruñido y la amenaza de dentellada. Y digo amenaza porque la mordida que le lanzó al niño no tenía la intención de provocar herida alguna, sino de dejar sentado que su gruñido era un regaño y no un juego.
A partir de este momento, lo que debería hacer esta persona es trabajar sobre este tema realizando los ejercicios de jerarquías y
retirándole la comida de la boca, incluyendo huesos, en presencia de niño, para luego animar al mismo a que también lo haga. De este modo la perra aceptara que si el humano de mayor jerarquía permite que el niño se acerque al hueso, ella también debe permitirlo.
Dada las características de esta perra esto es muy simple de realizar, lo aprenderá rápidamente.
Una vez más vemos entonces la importancia de conocer el lenguaje gestual canino, de saber interpretarlos, y la importancia de saber expresarnos correctamente para que el perro y nosotros nos podamos entender, y así llevar una vida armónica, relajada y feliz.
Orlando Eijo
El Rincón del Adiestrador
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AMBOS SON COMPLETAMENTE GRATUITOS
Colabora
hoy
Colaboración
del ingeniero
Francisco
Requena, alumno de nuestros cursos en España
Este
es otro artículo escrito por uno de nuestros
alumnos.
Como ya aclaramos en el número anterior, Francisco no está dedicado a la actividad del adiestramiento profesional, su profesión es la de
ingeniero, y sin embargo leyendo su artículo no cabe ninguna duda que ha interpretado profundamente el contenido de nuestros cursos.
En primer lugar Francisco hace mención al siempre un mal interpretado tema del movimiento de
la cola. Es bastante común que se considere que un perro que mueve la cola es un perro que está contento. Nada más alejado de la realidad. Un perro te mueve la
cola es un perro que tiene algún grado de excitación, puede ser por alegría pero también puede ser por una dualidad agresión/huida. Por eso
es tan común que observemos a perros que mueven la cola cuando están realizando ataque.
El aproximarse al amo provoca en el perro, una ambigüedad de sentimientos que van del deseo de acercamiento al temor
a ser agredido, cuanto mayor sea esta inseguridad mayor es el movimiento de cola. Cuando el perro se acerca al amo con un total estado de tranquilidad y relajación lo hace con la cola baja. Y cuando un perro que realiza una sesión de ataque, su cola se meneará tanto más cuanto mayor sea su inseguridad por mantener y la cercanía o el contacto.
Luego haciendo un relato interesante, Francisco da un claro ejemplo de cómo un movimiento de
cola puede ser mal interpretado por las personas que observan la situación. El perro de
talla pequeña no se acercó al de talla grande con la intención de jugar, sino de manera prepotente y desafiante, y su movimiento de
cola corto y rígido tenía como función la de estimular las glándulas anales para
segregar el olor particular del individuo, en en señal de desafío.
Posteriormente cuando habla de instinto básicos, destaca algo que me parece interesante recalcar, no es el más fuerte el lobo
líder sino el más equilibrado. Un lobo físicamente fuerte pero temperamentalmente desequilibrado, jamás llegará a liderar un grupo. El
respeto y la confianza en su liderazgo está basado en la claridad de los mensaje corporales que transmite
el alfa. Esto ha evolucionado así para asegurar la supervivencia de la manada. Y aquí es donde fallan muchos intentos de adiestrar perros, cuando se trata de imponer por la fuerza física lo que no se sabe
imponer por la claridad en los mensajes gestuales y corporales.
Y por último destaca algo que muchos adiestradores con experiencia a veces desconocen.
Hay una clara diferenciación entre la agresividad por jerarquía y la agresividad
predatoria. Y esto suele hacer caer en el error de pensar que un perro competitivo dentro de la manada es un perro con una alta capacidad para realizar ataques, cosa que no tiene nada que ver, ya que el ataque es en sí una actitud
predatoria, es decir redireccionar la energía predatoria. llevándola a una situación de defensa territorial. Pero la competitividad jerárquica no tienen nada que ver con el ataque lanzado por la defensa del territorio, un perro altamente competitivo con sus amos puede ser un perro desastroso a la hora de realizar un ataque, y un perro perfectamente sumiso y obediente de sus amos se transforma en una fiera a la hora de cumplir la orden de atacar, sosteniendo la mordida y no soltando al atacado aunque reciba los peores castigos.
Orlando Eijo
COMUNICACION
(por Francisco Requena)
¿Tienen los cánidos un lenguaje? No, los cánidos no tienen un lenguaje en el sentido antropomórfico, en cambio sí poseen signos de comunicación basados en los sentidos. Podemos, y debemos, conocer el estado de ánimo del perro por los signos que nos emite su voz, y la posición de orejas, rabo, cuerpo y boca. Aquí, como en tantos y tantos casos, las creencias populares no tienen que ver con la realidad. Si un perro se aproxima a otro, normalmente del mismo sexo, con la cola levantada y en sacudidas rápidas y de baja amplitud, ni muchísimo menos es que está contento y va a saludar de tal modo como "Hola amigo, ¿quieres que juguemos un poquito?", más bien, dependiendo de la actitud de su otro congénere o bien desemboca en pelea, o bien en uno de los perros corriendo con el rabo entre las patas.
Si un dueño de perro no sabe interpretar el lenguaje de los perros y pretende que el perro se acomode al vasto y complicado lenguaje humano (fruto de nuestro status superior de evolución), lo lleva mal.
Nuestro perro capta el más mínimo movimiento que asocia a nuestro estado de ánimo, eso si lo entiende perfectamente, igual podemos hacer nosotros con él.
PERRO BUENO PERRO MALO
Con frecuencia el sentir popular nos hace caer en la más completa ignorancia. Así, Pepo un impresionante perro de pastor gruñe y tira por el suelo a Qanto, simpático Beagle que hacia unos instantes se paseaba alrededor con unas tremendas ganas de jugar y de pasear. ¿Es esto cierto? No, pero es lo que han pensado los dueños de Pepo (que se lleva un mamporro en el hocico) y de Qanto (que se lleva caricias y mimos). La situación transcurre así: Pepo, permanece sentado tal y como su dueño le había ordenado con un rotundo "Sit", a 50 ó 60 metros aparece Qanto, por supuesto sin correa y olisqueando el prado todavía invernal, Pepo agudiza sus orejas y apunta a Qanto con ellas, éste se acerca despacio, echando pecho hacia adelante y con la cola levantada como asta de bandera y con pequeños movimientos pero enérgicos y rápidos, una vez está a 5 metros de Pepo, se detiene, pasea por delante de él (sin que el dueño de Qanto le llame) y orina, en un milisegundo de distracción del dueño Pepo se levanta, cola arriba, pequeños movimientos enérgicos, orejas hacia adelante y pelo erizado, no ofrece su trasero, si no que gruñe tira al suelo a Qanto que se somete, aprovecha que el dueño ha agarrado a Pepo para salir corriendo con el rabo entre las patas y voces lastimeras. No, no ha ocurrido nada, simplemente las provocaciones de Qanto hicieron generar tanta adrenalina a Pepo que fue inevitable el acontecimiento. Lo evitable fue la actitud de los dueños, desconocedores de la comunicación de los perros y adjetivando a los mismos con patrones humanos que no sólo desconocen, si no que les son inaplicables.
INSTINTOS BASICOS
El perro actúa por instintos y por experiencias asociadas (aprendizaje), no tiene consideraciones morales ni éticas, eso es un plano exclusivamente humano, es injusto tratar a los perros desde una óptica humana, enjuiciando sus actitudes como buenas o malas, simplemente son así, y eso debemos de saberlo.
Desde el principio su impronta genética evolucionada a lo largo de los años establece esta prioridad: Supervivencia. Y con ella empieza el debo: debo comer, debo beber, debo resguardarme y debo procrear y eso le permite desarrollar los instintos y aprendizajes en: Cazar, hacer presa, agresividad, miedo y cópula.
La Supervivencia de la especie lleva al individuo a adoptar una serie de comportamientos tales como: Jerarquía, Colaboración y Reproducción:
La Jerarquía permite el desarrollo correcto de la manada y facilita la supervivencia, el líder es el primero en todo y el que tiene el derecho de la reproducción, los demás acatan las órdenes y sólo el beta de la manada será el que trate, en el momento de máxima debilidad del líder hacer la revolución.
La colaboración es indispensable, no sólo para abatir las piezas más grandes, si no para la crianza y el juego (enseñanza) de los cachorros, labor en la que después de los dos meses de edad (tras el destete) participan los machos adultos.
La Reproducción está vedada para los rangos inferiores, sólo la pareja alfa transmitirá el 50% de los genes de cada uno para continuar con la especie. Recordemos que el alfa no es sólo el más fuerte físicamente, si no el más capacitado para hacerse con la congregación de voluntades de los miembros omega, y eso es una estratagema política dentro de la sociedad de los canes.
Como supervivencia el individuo desarrolla los patrones de caza, presa, agresividad y miedo.
La caza le permite saciar el hambre y con ello establecer su estado físico y eso le reconforta anímicamente.
El perro tiene que hacer presa para matar la pieza cazada, asocia que si la presa queda aturdida por la mordía y es liberada, aquella escapará inmediatamente en cuanto recupere el más mínimo soplo de aire, por lo que aprende a romper volteando en giros rápidos la cabeza en las piezas menores, y a no soltar hasta el desgarro en las piezas mayores.
La agresividad y el miedo son patrones contrarios adoptados ante las situaciones que se presentan para la supervivencia. El miedo lleva a no despeñarse por un barranco o a esconder a las crías ante una amenaza superior.
La agresividad es la que acentúa su afán de atrevimiento y status quo. Los signos de la agresividad son dominancia o sumisión. Un perro en actitud agresiva y gesto sumiso es peligroso si no se le permite una salida rápida, ya que atacará igual que el dominante.
Francisco Requena
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