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Los riesgos de los premios y castigos Parte II

(Continuación Parte I)

 

 

El día que el perro no reciba algo, ese día no hará nada, ¿porque va a hacerlo si no se le da? Al final no aprenden a distinguir lo correcto de lo incorrecto, aprende a cobrar por su conducta, es un grave riesgo el que se corre educando de esta manera.

 

Estos métodos son muy antiguos y han funcionado en el intento de controlar las conductas, de condicionarlas, pero no en la educación, porque cuando educamos no se trata de controlar ni de condicionar, se trata de fomentar valores, de tratar a los perros como lo que son, seres muy superiores con emociones y pensamientos, se trata de cumplir con sus necesidades básicas, con sus pulsiones instintivas, no podemos basarnos solo en los condicionamientos, despreciamos así su inteligencia, a parte de dañar su psiquis.

 

 

En la naturaleza no existen ni los premios ni los castigos, existen, las consecuencias.

 

El perro tiene que entender, que las cosas que le suceden , son consecuencias por algo, es igual que nosotros los humanos, lo que a nosotros nos pasa en la vida, tanto para bien como para mal, son consecuencias de lo que nosotros mismos decidimos y hacemos.

 

  • Por ejemplo, si un perro en la naturaleza se encuentra ante un peligro, como puede ser una serpiente, nadie le va a decir que no debe tocarla, su precepción o una consecuencia será lo que le diga que no tiene que acercarse a ella.

Por lo tanto hacerles ver a los perros que siempre va a ver un premio o un castigo , es ponerle en una condición de efecto de victimización, donde ellos no se hacen responsables de las cosas que suceden, las cosas suceden porque alguien las determina, esto implica que el que premia y castiga, siempre tiene que estar pendiente del perro para corregir esa conducta, así nunca se les enseña el autocontrol, la capacidad para corregir su propia conducta, siempre van a necesitar un “policía” que les esté marcando lo que está bien o amenazándolo en caso de que este mal.

 

Si queremos que nuestros perros tengan comportamientos responsables, es decir, que actúen consecuentemente, deberemos de eliminar por completo los premios y castigos.

 

Es muy importante que quitemos de la circulación las monedas de los premios y los castigos, es una moneda que son las dos caras de la misma moneda, los premios de un lado y los castigos del otro.

 

Lo primero que deberíamos de quitar seria los premios.

 

No hay que comprar la conducta de los perros, premiar una acción determinada establece que dicha acción no tiene valor por si misma, al final el premio se vuelve más importante, que la propia conducta premiada.

 

Es decir, cuando nosotros le ofrecemos un premio al perro, lo que le estamos dando a entender es que lo que está haciendo no tiene valor, lo que tiene valor, es lo que le vamos a dar, le estamos quitando valor a la conducta positiva y se lo estamos dando al premio.

 

 

 

Por ejemplo, si se le enseñan ejercicios básicos al perro mediante premios constantes, estamos consiguiendo que el perro haga esos ejercicios por el premio y no por una caricia o una motivación instintiva, como seria por ejemplo motivarlo con un "Muy Bien" o con el instinto natural de caza, algo que ellos realmente lo disfrutan, lo llevan en la genética, un deseo interior que cumple sus necesidades y lograría una satisfacción interna natural, lo que conseguiría que el perro haga estos ejercicios por placer y no por un premio, porque con el premio, le quitamos a la conducta el significado educativo , convirtiéndose en una variante de “soborno”. Entonces el perro no se mueve si no le das algo.

 

 

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