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Los riesgos de los premios y castigos Parte III

(continuación Parte I y II)

 

Si queremos que nuestros perros aprendan de una manera natural, tenemos que hacerlo basándonos en sus instintos, en su naturaleza, en sus pulsiones naturales, propiciando todo esto con motivación, propiciando que aprenda a aprender y ellos mismos ya tienen la capacidad para aprender lo que tienen que aprender.

 

No hay que relacionar nunca un premio con el aprendizaje, al final lo que se consigue es que por cualquier conducta, ellos nos “cobren”:

 

  • Por ejemplo “si no rompes esas zapatillas te doy una salchicha”, pero al final esa conducta de morder se re-direccionará hacia otro lado, morderá otra cosa, intentara canalizar esa agresividad o esa ansiedad hacia otro objeto o persona, y así cada vez más, su ansiedad irá en aumento, porque además está conducta, se está premiando, no corrigiendo, ni analizando, ni canalizando de ninguna manera. Al fin y al cabo, estamos condicionando y tratando a los perros, como si fueran peces o gallinas y los perros no se merecen ese condicionamiento, después es muy difícil salir de él.

 

 

 

Entonces, ¿qué debemos hacer en lugar de dar premios? Dar reconocimientos.

 

Un reconocimiento verbal y afectivo, donde tenemos unas características fundamentales, tiene que ser un reconocimiento que tiene que ser breve, no debemos extendernos demasiado, ni hacer una fiesta cada vez que hace algo bien, felicitarle de manera breve es lo correcto, un “muy bien” o un “estupendo”, de manera cariñosa y en el momento oportuno, dárselo en el momento necesario.

 

Esto es fundamental y muy importante en buen proceso educativo, de la otro manera, lo único que haríamos seria perdernos en un cúmulo de exigencias de parte del perro, nada más se va acercar  para buscar ese premio y llegará un momento en que la persona se sienta desesperada porque sentirá que no hay forma de comunicarse con su perro, si no es a través de darle algún premio, lo único que debemos hacer es felicitarlo, nada más que eso, de otra manera, se cae en una trampa, de la que no es nada fácil salir, y cuanto más tiempo dejemos pasar, y los perros solo se acerquen para buscar un premio o solo hagan las cosas para obtener esa recompensa, entonces es cuando llega la frustración porque no se consigue una comunicación directa, entonces se preguntaran, ¿porque mi perro solo se fija en mi mano? ¿porque mi perro solo espera una salchicha y no me mira ni me hace caso? eso ya se perdió, el perro ya no valora una acaricia, una palabra positiva, una mirada cariñosa, nada.

 

 

 

Cuando basamos la educación de nuestros perros en premios, los perros al final se acostumbran a recibir ese refuerzo sin trabajar, sin esfuerzo, al final conseguimos perros inútiles, no dejamos que desarrollen su cerebro, su inteligencia.

 

Cada perro tiene su propia personalidad, por lo tanto cada perro tiene distintas necesidades, distintas capacidades, lo que debemos hacer es fijarnos realmente en sus necesidades, verlos como lo que son.

 

Seguramente muchos de los que usan estos métodos, reconocerán que sus perros aprenden ciertas conductas mucho más rápido si usan estos métodos, entonces podremos escuchar frases como “lo hace bien, si, pero con una salchicha o un clicker lo hace más rápido”, en estos casos siempre, si se junta el "si" con el "pero", sobrevive el "pero" y el "si" se diluye, realmente esto es muy desgastante para los perros, produce una sensación de insatisfacción permanente, no hay que ser tan exigente, el perro tiene mucha inteligencia y capacidad, y pueden hacerlo con los reconocimientos de los que hablábamos antes, algunos necesitarán más tiempo, otros menos, pero lo harán.

 

 

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