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El collar colocado alto

Una costumbre extendida entre los adiestradores y ahora también entre mal llamados psicólogos caninos

 

El collar colocado en posición alta se comenzó a usar en manos de adiestradores nóveles, cuya escasa experiencia los llevaba a buscar una posición que contuviera al perro por el dolor y la molestia.

El conocido Encantador de Perros popularizó esta forma de usar el collar y fue más allá, diseñó un dispositivo que permite que el collar no descienda, que permanezca alto, y de ese modo sus clientes podrían ejercer un mejor control sobre sus perros.

 

collamillan

Por qué es más fácil manejar al perro de ese modo?

 

El cuello del perro es una masa muscular importante. Nuestro cuello tiene como función mover la cabeza, pero el cuello del perro hace el trabajo de nuestros dos brazos, los perros usan el cuello para transportar cosas, derribar y matar sus presas, etc. ya que la boca es la mano del perro.

Es por ello que su cuello tiene la musculatura equivalente a una pierna humana. El vientre muscular es muy fuerte y resistente, es la parte central de los músculos, pero en la parte superior del cuello los músculos rematan en tendones, que son finos y dolorosos, ese área está completamente desprotegida y se puede llegar a la tráquea con facilidad sin mucho esfuerzo.

 

Los riesgos de colocar el collar en esa posición

 

Como vemos, es una zóna débil, dolorosa y desprotegida, y por lo tanto tenemos dos motivos para no usar el collar en ese lugar:

  1. el más evidente es la molestia al perro, el dolor que causa y el ahogo

  2. el menos evidente y que causa severos daños justamente por desconocimiento es el daño físico que se puede hacer. Estos pueden ser varios pero los más graves son

    1. Fractura del cartílago de la tráquea

    2. daño a los conductos salivares

 


 

En la radiografía superior podemos ver la fractura de tráquea provocada por el incorrecto uso del collar colocado muy arriba, y por lo tanto en zona donde no existe la masa muscular que lo habría protegido

En la imagen de abajo podemos ver un perro con daños en sus conductos salivares producidos por el uso también el collar muy alto. Vemos la acumulación de saliva en la zona, esta debe ser drenada constantemente mediante punzamiento.

En ambos casos habrá que realizar complicadas cirugías para intentar reparar lo mejor posible el daño causado por esta menera de usar un collar.

errores que el perro pagará caro


Prejuicios inaceptables en un profesional

 

Generalmente los educadores caninos de poca experiencia, y muchos de ellos se hacen llamar psicólogos caninos a pesar de no distinguir siquiera la diferencia entre comportamiento y conducta o emoción primaria y secundaria, suelen cometer dos errores graves:

 

  1. Colocar el collar alto

  2. Criticar el uso de collar de impulsos 

 

Ya vimos la cuestión del collar alto, veamos ahora el tema del collar eléctrico o de impulsos.

Como dijimos, el cuello del perro es una masa muscular importante. Un collar de impulsos tiene la función de electroestimular la contracción muscular, del mismo modo en que lo hacen los equipos de rehabilitación o entrenamiento deportivo como las ondas rusas y otros más simples y portátiles a pilas.

 

Quien haya usado alguna vez un aparato electroestimulador muscular como estos, sabe que lo que produce es una contracción intensa del músculo no voluntaria. Es molesto al principio, ya que el músculo se contrae sin que nosotros lo hayamos querido, y por lo tanto causa una sensación desagradable como si un fantasma nos apretara la zona.

La función del collar eléctrico o de impulsos es la misma, provoca una contracción muscular en el cuello dando la impresión al perro de que nuestra mano, invisible y larga, ha llegado hasta él mágicamente y lo ha mordido como para decirle "cuidado con lo que haces, te he pillado".

La mayor parte de los collares de impulsos tiene además la opción de usarlo en modo vibración, actuando como lo hace un teléfono móvil y con ello anunciando al perro que nuestra mano llega hasta él aunque esté lejos. También se usa para que otros objetos sean los que le den la advertencia, por ejemplo si se acciona el collar al acercarse a un lugar peligroso, el perro creerá que es ese lugar peligroso el que ha causado la molestia y no nosotros, aprendiendo de ese modo a evitarlo.

El desconocimiento y la falta de experiencia hace que muchos educadores hagan uso del collar colocado alto, con todo el daño que ello implica, y denosten al collar de impulsos o vibración, que es mucho más inocente, no resulta doloroso, y no puede causar ningún tipo de daños.

 

Como toda herramienta, la cuestión está en la forma en que se use. En manos de un ignorante y abusador de perros, hasta una cuchara de té es peligrosa. Por eso ante todo debe prevalecer el profesionalismo.

 

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