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"La psicología canina no existe" se suele repetir, "en los animales se dice etología" se suele agregar. La realidad es que sí existe la psicología animal, y sobre todo la canina, y que la etología no es aplicable por completo a los perros domésticos. Veamos un poco más para comprender esto

 

Etología, estudio del comportamiento de los animales en su medio natural

 

La palabra etología proviene del griego «ηθος» ethos, cuyo significado es costumbre, y «λóγος» logos, que como todos sabemos es estudio o tratado. La etología estudia el comportamiento de los animales en situación de libertad o en condiciones de laboratorio

estudiando gorilas en la junglaSon mayoría los trabajos basados en los estudios de campo, en ellos se observan los comportamientos de los animales en su medio, evitando intervenir con la presencia del observador, ya sea mediante camuflage como habituándolos a la presencia del investigador con un acampe extenso, a veces de años, en el territorio del animal objeto.

Respecto de la conducta (distinto concepto de cuando hablamos de comportamiento) se denomina así a los estudios efectuados en el medio artificial o de laboratorio, caso más conocido es el conductismo de Skinner.

Y finalmente concluimos que se denomina Etología a las observaciones efectuadas en el medio natural. Este es un punto importante, ya que prácticamente todo lo que se aprende relacionado con etología se basa en los comportamientos esperables en el medio natural para el cual un animal ha evolucionado.
Entonces ¿para qué medio ha evolucionado el perro?. Cuando hablamos de evolución, estamos hablando de periodos de tiempo muy largos, en general se mide en millones de años. El perro es un lobo doméstico, es decir el equivalente al cerdo con respecto a los jabalíes, o al cobayo con relación al cuis, versión salvaje del conejillo de indias. Como lobo doméstico que es, lo hemos modelado mediante presión de selección para darle determinadas características, pero esto no significa que hayamos podido modificar bases de especie, lo que hemos logrado son determinadas adaptaciones, pero la variación genética es muy leve. Para ponerlo en ejemplos, podremos obtener una versión doméstica del lobo que mida 20 centímetros de altura y peso menos de un kilogramo, pero no conseguiremos una raza de perros que ponga huevos o que tenga mano prensil o que sea marsupial como un canguro.
Lo que logramos por presión de selección son adaptaciones menores, aunque en su aspecto fenotípico nos parezca que entre un gran danés y un chihuahua hay una diferencia enorme, a nivel genotípico esta variación es ínfima, y ello redunda en características casi idénticas a nivel etológico.
Nos encontramos entonces con una serie de variaciones de cultura, es decir características de comportamiento aprendidas de sus antepasados y colaterales, y algunas tendencias congénitas, como el temperamento, más algunas adaptaciones fisiológicas como las reproductivas, pero un chihuahua, un gran danés y un lobo ártico, tienen los mismos parámetros etológicos básicos, y por lo tanto están preparados para vivir en las condiciones naturales en que vivieron cuando eran salvajes.
Pongamos un ejemplo, los seres humanos vivíamos hasta hace unos veinte mil años en tribus de 200 a 400 individuos, en su mayor parte emparentados entre sí, con alguno que otro agregado por el intercambio con tribus vecinas, raptos, o simplemente agregados de desterrados que llegaban al clan. Si nos planteamos hacer una fiesta para invitar a nuestros seres allegados, es decir, sin invitaciones protocolares a desconocidos, nos encontraremos que hoy, a pesar de vivir en ciudades con millones de personas, nuestro núcleo sigue siendo el mismo número y la misma constitución que la tribu de hace veinte milenios, es decir unos 200 a 400 invitados, casi todos parientes, y algunos amigos, es decir, agregados externos al clan. Esto nos confirma que veinte mil años no es tiempo suficiente como para modificar un comportamiento etológico natural, a lo sumo podremos tener adaptaciones culturales o psicológicas, como el tolerar y respetar a los otros millones de habitantes de nuestra ciudad aunque no seamos amigos de ellos, pero no habrá cambios de fondo en nosotros en tan corto plazo de tiempo. Para evolucionar hacia una convivencia tribal con millones de personas, necesitaríamos varios millones de años.

El perro posee las mismas características. En apenas doce mil años ha debido pasar de vivir en un territorio con una manda promedio de ocho individuos, casi todos parientes entre sí, a tener que convivir en la misma superficie con millones de perros que dejan sus olores en todas partes, indicando con ellos "esta es mi ciudad" del mismo modo en que lo es del otro, y del otro y el otro. Es imposible hablar de comportamiento etológicamente hablando en un caniche, al que le hemos reducido el tamaño, viviendo en el séptimo piso de un edificio céntrico de una ciudad repleta de perros. Es imposible además esperar comportamientos iguales a los naturales en su medio original cuando ese caniche no caza su comida, no recibe las señales comunicionales naturales de su especie por parte de su manada, es decir su familia humana, no realiza las rutinas a campo que realizaba hace doce mil años, etc. Por lo tanto, la etología no puede darnos muchas respuestas a los comportamientos de los perros domésticos. Podemos tomar algunos elementos básicos de ella, pero el 99% de los comportamientos no podrán ser explicados a través de esa ciencia.

 

La psicología es una herramienta de adaptación al medio

La psicología ha evolucionado con la idea de poder adaptarnos a los cambios bruscos del medio, esos que no nos permiten adaptaciones lentas evolutivas.

Por supuesto que la adaptación evolutiva, llevada por millones de años, es más efectiva y estable que la adaptación psicológica, que opera con urgencia para cambios rápidos.

En general la psicología da buenos resultados para lograr esa adaptación, pero al tratarse de un sistema de emergencia, puede presentar fallas y terminar siendo desadaptativa, es decir producir mayores problemas que los que resuelve. Es ahí donde debemos operar, cuando la adaptación psicológica no ha dado resultados positivos sino por el contrario.

 

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El medio en el que viven nuestros perros domésticos no tiene ningún parecido con su medio natural

 

¿Tiene o no tiene psicología el perro?

 

Psicología significa literalmente "estudio del alma". Logos, como todos sabemos, es "tratado" o "estudio", mientras que psico proviene del griego clásico ψυχή, lo que transliterado viene a ser psykhé, cuyo significado es "alma".

A lo largo de los últimos siglos se ha manejado la idea de que solamente el ser humano tiene alma. Esto proviene, no de estudios científicos, sino de declaraciones de instituciones religiosas.

Efectivamente la Iglesia ha sostenido persistentemente que los animales no tienen alma, pero para nada se ha basado en el origen del concepto, ya que "alma" es sinónimo de "ánima", que es la entidad no material que da movimiento o animación a los seres vivos (entendamos movimiento no solamente a la traslación, las plantas tienen su tipo de movimiento al alimentarse, crecer. reproducirse).

Cuando vamos al origen del concepto de  "alma", nos encontramos que de acuerdo con la tradición religiosa judeocristiana, el alma (heb. נפש, néfesch; gr. ψυχή, psykhḗ) es la principal cualidad identificatoria del movimiento en la materia viviente, haciendo de ella un no-moviente (inerte) a un moviente, independiente del desplazamiento ajeno, por lo tanto, originalmente, la religión aceptaba que todos los seres vivos poseen alma.

Sucede que los fieles religiosos comenzaron a preguntarse el motivo por el cual ellos debían hacer tantos méritos para ir al paraíso, mientras que un perro, que no se casaba para tener sexo, que no iba a misa ni respetaba ninguna de las indicaciones de la Iglesia, iría al mismo lugar al morir, la mejor respuesta que encontraron en esos momentos fue: los animales no tienen alma, eso es privativo de los seres humanos.

Algunos religiosos cambiaron la frase "no tienen alma" por "no tienen alma inmortal", con lo cual aceptaban tásitamente que tienen alma mientras están vivos, pero que la misma desaparece ni bien mueren, mientras que la del humano es eterna. Algo difícil de explicar más allá de la fe, porque a los efectos prácticos, los síntomas de vida y los síntomas de muerte, son los mismos en animales y humanos.

Lo cierto es que, a partir de la Teoría de la Relatividad de Eisntein, podemos descartar que pueda existir actividad mental eterna y actividad mental no eterna, ya que al ser la actividad mental una actividad electromagnética, se encuentra fuera del contínuo tiempo-espacio, por lo tanto es eterna, como lo es un rayo de luz, una manifestación de onda electromagnética conocida por todos nosotros al poder ser percibida por nuestros sentidos. A lo largo de los temas tratados en nuestro Diplomado de Psicología Canina Instintiva se alcanza a comprender mejor este concepto.

Estudios efectuados en los últimos años, han arrojado resultados más que interesantes, entre las que podemos destacar:

 

  • los animales superiores, entre los que está incluido el perro, tiene consciencia, es decir metacognición
  • los perros procesan las emociones utilizando las mimas áreas cerebreales que los humanos
  • los perros poseen el mismo juego de emociones primarias que los humanos
  • los perros desarrollan las mismas emociones secundarias que los humanos
  • los perros empatizan con su familia humana
  • los perros repiten las emociones secundarias de sus dueños

 

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En los últimos años hemos aprendido respecto del funcionamiento de la mente canina mucho más de lo que se aprendió en toda la historia

 

 

La Psicología Canina Instintiva

 

Concluyendo entonces, la psicología canina instintiva, toma los elementos de la psicología humana y los traslada a los perros domésticos en base a los estudios realizados en diversas universidades del mundo. Pero a la vez, toma elementos propios de la especie para analizar la intervención instintiva en el comportamiento, ya que hay instintos humanos que difieren de los caninos, y por lo tanto influyen de modo diferente en unos y otros.

Por lo tanto, la psicología canina instintiva puede encontrar respuestas a los problemas de comportamiento o desequilibrios emocionales caninos, mucho más allá de las limitadas respuestas que puede dar la etología.

 

Tanka

En nuestra sede de desarrollo, trabajamos con perros y lobos americanos para el estudio de métodos y tratamientos con vistas a mejorar la calidad de vida de nuestros perros domésticos en las grandes ciudades. En la fotografía Tanka, uno de nuestros lobos que juega y convive en situación de perro doméstico con nosotros, realizando trabajos cognitivos mediante juegos de inteligencia y otras actividades.

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