INTELIGENCIA EMOCIONAL APLICADA A NUESTROS PERROS:

 

La Inteligencia Emocional, es transmitida de una generación a otra, sobre todo a partir de los modelos que el perro se crea. Tras diversos estudios en humanos se ha comprobado que los niños son capaces de captar los estados de ánimo de los adultos (en uno de estos estudios se descubrió que los bebés son capaces de experimentar una clase de angustia empática, incluso antes de ser totalmente conscientes de su existencia. Goleman, 1996)

 

 

 

Los perros inteligentes emocionalmente van a sentirse mejor con ellos mismos y  van a desarrollar un mejor autocontrol porque regulan bien sus emociones. Esto les ayuda en las relaciones, en la resolución de conflictos, en que cualquier actividad que vayan a realizar su rendimiento sea mayor...

 

 

Los dueños, que son los padres sustitutos, como figuras más importantes en su vida pueden ayudar a estos a desarrollar habilidades emocionales. Pero para poder ayudar a los perros los dueños tienen que poder entender primero sus emociones y reflexionar acerca de cómo actúan con las suyas propias para luego poder entender las de sus perros.

 

 

¿Cuántas veces escuchamos  "llora y jadea todo el día”, “se enfada y a veces muerde”, “se asusta con frecuencia” y un largo etc.? ¿Porque nos es difícil aceptar que las emociones están ahí y necesitan su espacio para ser expresadas? ¿Qué nos pasa a los dueños cuando vemos al perro muy asustado, muy enfadado…..?

No podemos olvidar que el ambiente cultural y social del que venimos nos invita a no mostrar ciertas emociones: miedo, enfado…. Se nos trasmite que sentir ciertas cosas está mal: celos, rabia… Tenemos poca práctica en esta tarea por lo que requerirá un esfuerzo por parte de los dueños no solo con sus perros sino también con ellos mismos.

 

Las emociones nos acompañan en nuestro día a día e influyen en nuestras decisiones y nuestra manera de actuar por lo que dedicarle tiempo a entenderlas y a buscar la mejor forma de expresarlas será una tarea con enormes beneficios para nosotros y nuestros perros. Además para el perro poder liberar sus emociones, compartirlas y expresarlas ayuda a reforzar  el vínculo entre ambos.

El conocimiento afectivo está muy relacionado con la madurez general, autonomía y la competencia social del  perro.